El Templo de Hércules. Un artículo del año 1839

15 febrero, 2017

en El Guardia Nacional [18/07/1839]

Localizado y transcrito por Alejandro Díaz Pinto [16/02/2017]

   Hércules no fundó la ciudad de Cádiz, ni la visitó si estaba ya fundada; pero es cierto sí que de tiempo inmemorial había un templo en Cádiz dedicado á aquel Dios. No solamente los españoles, sí que también los cartajineses y los romanos hacían sus romerías al gran templo de Cádiz, y consagraban en él sus votos. Creíase que los huesos de Hércules se conservaban allí; esta circunstancia, reunida á la singular arquitectura y á la obstentosa magnificicencia del edificio, obscureció la fama de los otros templos del mismo Dios en Tiro y en Ejipto, que habían sido de grande celebridad.

   Profesaban á Hércules particular veneración los tirios. Ellos hicièron la famosa navegación del descubrimiento del océano y paso del estrecho, en nombre y bajo la protección de Hércules: los tirios, pues, le erijiéron un templo cuando fundaron la ciudad de Cádiz. No puede fijarse la época, bien que algunos la señalan conjeturalmente.

   Pomponio Mela dice que se principió el templo en tiempo de la guerra de Troya.

   Hallàbase, según escriben este autor y Estrabón, en la punta oriental de la isla gaditana, y la ciudad tenía su asiento en la occidental. El cabo oriental no estaba unido al continente de la isla mayor, sí que formaba otra isla pequeña, poco distante de la grande, y à doce mil pasos de la ciudad. Todas estas indicaciones, y otras que se omiten, convienen á la isla de Sancti-Petri, ó al cabo oriental de la isla grande. Añade Estrabón que decían haberse edificado á distancia de doce millas en memoria de los doce trabajos del Dios.

   Su arquitectura, según Arriano, era fenicia. Tenía de largo setecientos pies. No había en él bóvedas. Sus artesones eran de tanta fortaleza que no habían necesitado reparación hasta los tiempos de Annibal; y Silio Itálico casi los juzga incorruptibles. Los doce trabajos estaban representados en relieves sobre su frontispicio, según Filostrato. En su interior había dos columnas de metal, de ocho codos de altura, en las que se leían inscripciones que manifestaban las enormes sumas invertidas en la obra. No existía en él simulacro alguno, ni se celebraban sacrificios cruentos, ni se permitía se aproximasen al santuario animales inmundos.

   En el siglo cuarto de la Era cristiana, según refiere Avieno, aún se celebraban grandes solemnidades en aquel santuario, aunque ya por entonces se habían mandado a destruir los del paganismo, y la religión católica estaba muy extendida en toda España. Señálase su destrucción en el siglo quinto.

   Fué tradición entre los antiguos que en Cádiz, ó sus inmediaciones, hubo dos famosas columnas, con la inscripción NON PLUS ULTRA, ó con otra frase equivalente, para demostrar que aquel lugar era el último de la tierra. No se prueba quién erigió aquel monumento, ni en qué sitio estaba colocado, y algunos confunden estas columnas con las que dejamos dicho que existían en el templo.

El Guardia Nacional. Eco de la Razón [Fuente: Biblioteca Nacional de España]

Es uno de los principales diarios políticos liberales que se van a editar en Barcelona, y de los más importantes en la difusión del movimiento romántico español, hasta el punto de ser considerado como la publicación periodística de ‘más vuelo’ del período. El 9 de octubre de 1835, sus editores solicitan ‘Real Permiso’ para su publicación a doña María Cristina, la Reina Gobernadora, a través del gobernador civil interino, José Melchor Prat, quien en su recomendación dirá de ellos que son ‘personas sensatas’. Estos no son otros que Luis Ferrer, que será su primer director -en 1839 pasará a ser redactor de El constitucional-; el pedagogo, cervantista y catedrático de Historia de la Universidad de Barcelona Vicente Joaquín Bastús y Carrera (1817-1885), que lo sustituirá después en la dirección; y Bernardo Agustín de las Casas. En dicha petición se declaran liberales ‘por principio y conocimiento’ y muestran su propósito de contribuir ‘a la verdadera ilustración y bienestar de su patria’.

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