El ferrocarril de Sevilla a Cádiz y la cuestión del Observatorio (1857-1861)

13 marzo, 2021

Francisco José González González

Dr. en Historia y Bibliotecario del Real Observatorio de la Armada

Hoy se cumplen 160 años de la entrada en funcionamiento de la conexión de San Fernando a la red ferroviaria. El día 14 de marzo del año 1861 fue inaugurada la línea ferroviaria que une Sevilla y Cádiz, un día después de que el obispo de esta última ciudad hubiera impartido la bendición a las locomotoras encargadas de hacer el viaje. Pero previamente, para que este viaje fuese posible, hubo que llevar a cabo unas obras que se prolongaron más de lo deseado como consecuencia de los retrasos provocados por la oposición de la dirección del Observatorio de Marina al trazado de las vías en sus inmediaciones.

Los diversos proyectos para el trazado de una línea férrea que tuviese su punto de partida en la capital gaditana provocaron animadas disputas durante los primeros años de la década de 1850. Tanto los políticos (concejales, diputados, senadores) como los periódicos editados en la ciudad promovieron acaloradas discusiones sobre la conveniencia para Cádiz y su bahía de uno u otro trazado. Uno de esos proyectos hacía pasar al tren por la cañada situada al pie de la colina donde se alza el edificio principal del Observatorio de Marina de San Fernando.

Todo comenzó a principios de 1857, cuando uno de los inge­nieros del ferrocarril visitó el Observatorio para comprobar la solidez de la roca sobre la que estaba cimentado su edificio principal. Después de esta visita, Francisco de Paula Márquez, director del Observatorio en ese momento, comunicó a sus supe­riores el derecho que asistía a la Marina de solicitar a la compañía constructora una completa indemnización de los daños y perjuicios que pudiese provocar la realización de un proyecto que pretendía hacer pasar al tren a pocos metros de los salones de observación astronómica. Para Márquez, la influencia de esa obra podía ser tan negativa que le hacía pensar en la posibilidad de exigir a la compañía concesionaria la construcción de un nuevo observatorio en el Cerro de los Mártires.

El tendido de una línea férrea a los pies del Observatorio, según Márquez, podía afectar a los trabajos científicos en dos aspectos. Por un lado, la imposibilidad de practicar observaciones astronómicas en los momentos en que se produjese el paso de un tren. Por otro lado, la inestabilidad continua a la que quedarían sometidos los grandes instrumentos, debido a las fuertes vibraciones producidas por locomotoras y vagones. Para justificar estas suposiciones, Márquez llegó a argumentar al ministro de Marina que, a pesar de los sólidos y profundos cimientos construidos para los instrumentos meridianos, cuando los labradores de los alrededores trabajaban la tierra era preciso enviarles aviso para que dejasen de dar golpes de azada mientras se realizaban las observaciones, porque a cada golpe el astro desaparece en virtud de la agitación que experimenta el mercurio; estos golpes de azada producen el efecto mencionado aun dados a poca distancia de la cañada, esto es, del lugar por donde se intenta llevar la nueva vía; y si esto sucede ahora, figúrese V.E. lo que podrá suceder en el caso de pasar un tren casi por el mismo sitio. En esa comunicación oficial Márquez citaba, además, la experiencia comunicada por el director del Observatorio de Armagh (Irlanda del Norte) sobre la dislocación producida en el círculo mural de su observatorio, similar al instalado en San Fernando, a causa del paso de un ferrocarril en las inmediaciones, que hacía inservibles las observaciones hechas cuando pasaba un tren.

Sin embargo, los ingenieros de la compañía ferroviaria estaban convencidos de que el paso del ferrocarril por las inmediaciones del Observatorio no afectaría a sus observaciones. De todas formas, hicieron llegar al director una carta en la que la compañía se comprometía a preparar un lecho de arena para los raíles y aflojar la marcha de los trenes en las cercanías del Observatorio. No obstante, Márquez pensaba que, si los ingenieros estaban tan seguros de la escasa influencia del ferrocarril en los trabajos del Observatorio, la compañía no debería tener problemas en garantizar todos los gastos que pudiese originar la protección de los instrumentos astronómicos. Fue así como se inició un pe­riodo de crispación en las relaciones entre el director del Observatorio, empeñado en la defensa a ultranza de su insti­tución, y la compañía del ferrocarril, que veía frenados sus proyectos por las reticencias que creaban en el Gobierno las citadas reclamaciones.

Prueba de que este enfrentamiento llegó a tener cierta trascendencia es el hecho de que, en un pleno del Ayuntamiento de Cádiz celebrado en septiembre de 1857, se discutiesen las dificultades que estaba encontrando el ansiado ferrocarril gaditano. El alcalde de Cádiz fue instado por el diputado a Cortes por la provincia José González de la Vega para que, en unión del alcalde de San Fernando, solicitase al Capitán General del Departamento un informe favorable sobre la variación del trazado proyectado en la concesión, informe necesario dadas las objeciones presentadas por la Marina en defensa del Observatorio y de los caños de La Carraca (que debían ser atravesados por puentes). El alcalde informó al cabildo de lo delicado de la situación, pues aunque la ciudad de Cádiz estaba muy interesada en la construcción del ferrocarril no se debía ceder fácilmente a las presiones de una empresa privada en contra de los intereses del Estado, especialmente si ello significaba forzar la construcción de un nuevo observatorio.

Lo cierto es que las presiones del director del Observatorio hicieron efecto y la compañía concesionaria, que no quería retrasar por más tiempo la ejecución del proyecto, propuso una reforma que llevó los raíles hasta los terrenos por donde circulan los trenes en la actualidad. Finalmente, el 20 de marzo de 1858, el ministro de Marina informó favorablemente sobre la construcción del ferrocarril en las inmediaciones del establecimiento científico de san Fernando. La noticia fue recibida con alegría en Cádiz, hasta el punto de que en el pleno municipal del 13 de abril de ese año se leyó a una comunicación del diputado González de la Vega, en la que se decía que la cuestión llamada del Observatorio había sido resuelta favorablemente por el Gobierno y que en consecuencia recibirían las obras del ferrocarril el desarrollo en grande escala que estaba detenido por la falta de dicha resolución. A partir de entonces, los ingenieros de la compañía ferroviaria trabajaron a marchas forzadas para terminar las obras en el menor tiempo posible, con la única condición de hacer pasar la vía a más de 300 metros del Observatorio y tomar las precauciones necesarias para que los trenes pudiesen disminuir la marcha en sus alrededores. De esta forma, una vez terminadas las obras, fue abierto al público el Ferrocarril de Sevilla a Jerez y Cádiz, que así se llamaría desde entonces.

Este enfrentamiento entre ciencia y técnica, protagonizado por la figura de Francisco de Paula Márquez como responsa­ble de una institución científica que podía ser perjudicada por el ferrocarril, merece cierta atención. Los problemas inmediatos que podía acarrear la implan­tación de un ferrocarril en las cercanías del Observatorio, y que fueron previstos, de una u otra forma, por Márquez en todas las argumentaciones que hizo al respecto (vibraciones, contaminación acústica, luminosa y atmosférica) colocan a este personaje en la vanguardia de la defensa de los lugares de observación astronómica, una actitud que no fue generalizada hasta las últimas décadas del siglo XX.

Francisco de Paula Márquez, director del Observatorio (1856-1869).

Francisco de Paula Márquez, director del Observatorio (1856-1869).

Vista del Observatorio en la época de la inauguración del ferrocarril.

Vista del Observatorio en la época de la inauguración del ferrocarril.

Plano general del trazado ferroviario entre Sevilla y Cádiz.

Plano general del trazado ferroviario entre Sevilla y Cádiz.

Trazado definitivo del ferrocarril a su paso por San Fernando.

Trazado definitivo del ferrocarril a su paso por San Fernando.

La estación de San Fernando a principios del siglo XX.

La estación de San Fernando a principios del siglo XX.

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