Una imagen de Vicente Tena para la Capillita del Auditor

14 agosto, 2021

Alejandro Díaz Pinto

Dr. en Humanidades y Comunicación

Todo apunta a que, en las últimas décadas del siglo XIX y primeras del XX, Vicente Tena Fuster desempeñó para las corporaciones religiosas de San Fernando una labor similar a la que José Tomás de Cirartegui llevara a cabo a finales del XVIII. Ya se han documentado como salidas del taller de este artista valenciano las imágenes de la Hermandad de Columna, santas mujeres de Expiración y Vera Cruz y, más recientemente, la Virgen Niña del Colegio de la Compañía de María, pero parece que su contribución al patrimonio artístico local no concluye ahí.

La Capilla de Ntra. Sra. de la Asunción se encontraba en la calle Isaac Peral, muy cerca del Ayuntamiento. Su origen se remonta al siglo XVIII, a un oratorio privado perteneciente a la familia Fernández de Landa que, por el parentesco de esta con el auditor de Marina José de Vila y Cea, acabaría conociéndose popularmente como «Capillita del Auditor»: un «cuadrado de bóvedas altas que descansan sobre grandes columnas de hierro» presidido por un «altar de orden corintio con columnas estriadas», según la describen los historiadores decimonónicos Ramón Monfort y Joaquín Cristelly en sus respectivos trabajos de investigación. Durante años se pensó que la titular original del templo era una pintura, pero resultó ser una interesante talla en madera policromada y estofada que, en un indeterminado momento del siglo XX, pasó a venerarse en la capilla del Hospital de San José. En realidad, ni siquiera se trata de una «verdadera» Asunción, sino de una Inmaculada a la que, al destinarse el oratorio al culto público en 1866 bajo este título, le fueron acopladas nubes de papel alrededor de los pies siguiendo la iconografía asuncionista. Esta imagen, por cierto, llegó a procesionar por el barrio. El 15 de agosto de 1906 recorrió «con el mayor orden» las calles Isaac Peral —decorada con gallardetes para la ocasión—, Calderón de la Barca, Cecilio Pujazón, Lepanto, Sánchez Cerquero, Daoiz y de nuevo Isaac Peral antes de volver a su capilla con acompañamiento de la Banda de Música de la Infantería de Marina.

Se ignora el momento exacto en que la imagen pasó al Hospital de San José: ¿en los años veinte con la adquisición del Corazón de María que aparece presidiendo la capilla en fotos del Archivo Quijano? ¿en los cuarenta, cuando esta se clausura definitivamente? Lo más probable es que saliera de allí mucho antes dado que solo tres años después de la llegada al templo de los PP. Claretianos, durante los cultos de agosto de 1912, se bendijo un nuevo simulacro que había sido encargado a los talleres de Vicente Tena por el padre Antonio Monjo, superior de la comunidad isleña hasta su traslado a Algeciras en noviembre de aquel año, en concreto, «una preciosa escultura de talla que representa a María Santísima remontándose al cielo apoyada sobre las alas de los serafines» para la que «se ruega a los fieles amantes de esta señora contribuyan con su óbolo». Su paradero es hoy un misterio, sin embargo, M.ª Nieves Bueno dedica en su blog Comunidad Valenciana: Arte y Memoria una entrada a una imagen de la Asunción realizada por Tena hacia la misma época y cuyos rasgos coinciden con la descripción referida, apuntando que «desconocemos para dónde fue realizado este bello grupo escultórico». Perfectamente podría tratarse del encargado por Monjo para la Capillita del Auditor de San Fernando o, en cualquier caso, aquel del que tomaría su inspiración, pues la misma fotografía aparece en los catálogos de este autor que ya serializaba su producción en base a modelos prestablecidos.

Primitiva imagen de Ntra. Sra. de la Asunción (Izda.) / ¿Asunción encargada por el padre Monjo en 1912? (Dcha.)

Primitiva imagen de Ntra. Sra. de la Asunción (Izda.) / ¿Asunción encargada por el padre Monjo en 1912? (Dcha.)

Es de suponer que fue esta imagen y no la conservada en el Hospital de San José la que quedó relegada a un segundo plano cuando los misioneros encargaron en 1926 la del Corazón de María para presidir el nuevo retablo neogótico realizado con maderas de Fernando Poo por encargo del padre Cosme Llorente. Es más, este Corazón de María conservado actualmente en la Iglesia de San José Artesano podría proceder también del taller de Vicente Tena a tenor de las similitudes con el modelo de su catálogo respecto a la posición de los brazos, al plegado de la túnica e incluso a los querubines de los pies.

La Capilla de la Asunción, por cierto, experimentaba entonces un considerable enriquecimiento de su patrimonio. En 1928, un grupo de señoritas pertenecientes a conocidas familias isleñas se encontraban bordando una alfombra para el templo: «hay rosas en la alfombra que aún no han tomado vida y motivos originales a los que la seda, en un arcoíris de colores, no le ha prestado todavía su luminosidad», describió el periodista Antonio Gallardo tras hacerles una visita. Un año después, el padre Crescencio Pajares informó al mismo periodista sobre una custodia valorada en más de 40.000 pesetas de la época que se estaba realizando en los prestigiosos talleres madrileños de Félix Granda Buylla. Muchos feligreses habían donado sus alhajas personales para enriquecer esta obra «de estilo gótico, cuya sagrada belleza habrá de rimar espléndidamente con los altares del templo, góticos todos».

Imagen del Corazón de María en la ciudad de San Fernando (Izda.) / Imagen del Corazón de María procedente de los catálogos de Vicente Tena (Dcha.)

Imagen del Corazón de María realizada en los años veinte para la ciudad de San Fernando (Izda.) / Imagen del Corazón de María publicitada en los catálogos de Vicente Tena (Dcha.)

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