El Molino de Río Arillo, lugar de paso para reyes, generales y obispos

31 julio, 2017

por Alejandro Díaz Pinto

Ldo. en Periodismo y Máster en Patrimonio Histórico-Arqueológico

Durante la segunda mitad del siglo XIX y las primeras décadas del XX, esta infraestructura se habilitaba para acoger la recepción oficial de los recién nombrados prelados de la Diócesis a su llegada a Cádiz. Otros personajes históricos como Isabel II o el General Manso también conocieron sus instalaciones de primera mano.

El molino de mareas de Río Arillo, ubicado en el término municipal de Cádiz aunque más cercano a San Fernando que a la capital, ha acumulado numerosas anécdotas a lo largo de su historia. Levantado en 1798 por Miguel Álvarez Montañés, su primer propietario, pasó durante el siglo XIX por las manos de Juan Dámaso López y Félix García de Lizarra, quien a su vez lo dio en arrendamiento a Basilio Vélez y Sanz (1886) y a Felipe Fernández (1890). Sus últimos propietarios fueron la familia Arnau (1918) y, finalmente, la Unión Salinera, abandonando su función original hacia los años 30 como especifica Julio Molina Font en Molinos de Marea de la Bahía de Cádiz (siglos XVI-XIX), obra que convendría reeditar pues actualmente actualmente se encuentra fuera de catálogo. (1)

La antigua sala de la molienda, de las más antiguas del molino, en su estado actual.

La antigua sala de la molienda, de las más antiguas del molino, en su estado actual.

El salón del Obispo

El molino era el espacio donde las autoridades de Cádiz daban la bienvenida a los Obispos recién nombrados en su primera visita a la capital, de ahí que uno de sus salones fuese conocido como ‘del Obispo’. Esto se debía no solo a la entidad del edificio —quizá el más importante de su naturaleza en el occidente atlántico según el citado Julio Molina— sino, sobre todo, a su ubicación a la entrada de Cádiz; era lo primero que el recién llegado se encontraba al pisar su término municipal.

Con algunas variaciones, el ceremonial era siempre el mismo. Las autoridades gaditanas se trasladaban al molino con antelación para aguardar la llegada del prelado, después de habilitar y decorar pertinentemente uno de los almacenes del edificio como salón de recepción y descanso. Al llegar, el alcalde, los concejales y demás invitados le recibían en la explanada que da acceso al citado salón, donde llegaba acompañado de autoridades provinciales, eclesiásticas y militares además del propio alcalde de San Fernando. Una vez dentro, el presidente del consejo municipal pronunciaba un discurso de bienvenida que el nuevo Obispo respondía con otro de agradecimiento. Entonces el alcalde de Cádiz le presentaba a los cargos y personalidades allí presentes y se ofrecía un tentempié al prelado, su séquito y el Ayuntamiento isleño que, pasado el tiempo de descanso, volvía a San Fernando mientras el resto del desfile continuaba su camino hasta la capital.

El 3 de abril de 1854 fue recibido allí el Obispo Juan José Arbolí y Acaso. Una comisión del cabildo eclesiástico fue a encontrarse con él a Puerto Real, pero otra del Ayuntamiento de Cádiz —formada por el alcalde, el síndico y los señores regidores Beyens y Rey— le esperó en Río Arillo. Allí se verificó la ceremonia del cambio de carruajes para proseguir hasta el palacio episcopal por el Campo del Sur donde se congregaron numerosos ciudadanos «a pesar del gran viento que reinó toda la tarde»(2)

Jaume Català i Albosa, pasó por el Molino de Río Arillo en 1879. El Ayuntamiento de San Fernando le acompañó junto a sendas comisiones de la Diputación Provincial y del Cabildo Eclesiástico que se trasladaron a esta ciudad para escolar al prelado en su recorrido a Cádiz. Se emprendió el viaje a las 12:30 del sábado 26 de abril. En el molino le esperaba una legacía del Ayuntamiento de Cádiz con mazas presidida por el gobernador de la provincia, quien le dedicó «breves y oportunas palabras». Así lo hizo también el alcalde de la capital y finalmente el Obispo en respuesta a ambos «en términos expresivos, galantes y afectuosos». (3)

En octubre 1884 fue el turno del Obispo Vicente Calvo y Valero«A las once de la mañana salió de la Casa Capitular, ocupando lujosos carruajes, precedidos de batidores a caballo y con las mazas de la ciudad, una legacía del Excelentísimo Ayuntamiento […] bajo la presidencia del Excmo. Sr. D. José R. de Santa Cruz […] dirigiéndose al molino del río Arillo, donde es antigua costumbre recibir a los Prelados». Como puede observarse, ya se consideraba una tradición acudir a este punto para recibir al Obispo quien, a su vez, llegaba desde San Fernando acompañado en este caso por su alcalde, arcipreste, gobernador civil, autoridades de la Marina, presidente y comisión de la Diputación Provincial, y delegados del cabildo catedralicio. Una vez allí, el alcalde de Cádiz pronunció un discurso de salutación en nombre de la ciudad al que el Obispo respondió como en ocasiones anteriores. Entonces pasó éste al «salón de espera improvisado en el molino» donde le fueron presentados los integrantes de las distintas comisiones. Allí descansó un rato confraternizando con los presentes hasta que la comitiva volvió a ponerse en marcha en dirección al templo de San José de Cádiz. (4)

Le siguió, en 1899, José María Rancés y Villanueva. Según consta, este Obispo había permanecido una larga temporada en Chiclana restableciendo su salud, por lo que realizó el viaje en coche hasta La Isla junto a muchos chiclaneros que con sus respectivos vehículos dibujaron «un golpe de vista muy pintoresco». Entonces fue acompañado por más de 40 carruajes hasta Río Arillo donde se verificó la entrevista. Antes de los tradicionales discursos se le obsequió con un «espléndido lunch»(5)

De nuevo, en 1918, la ciudad de Cádiz se preparaba para recibir a Marcial Gómez Criado. El Obispo legó un día antes desde Córdoba acompañado por representantes municipales de esta localidad, pernoctó en casa del arcipreste Antonio Macías Liñán y el domingo 10 de noviembre se dirigió a Río Arillo, donde le esperaban el Ayuntamiento gaditano, el cabildo catedralicio, cámara de comercio, centros docentes… El salón había sido solicitado al administrador del molino, entonces D. José Grove, trasladándose días antes el mayordomo municipal, Francisco Leal, «para sobre el terreno, convenir el exorno del citado local, conforme se ha hecho en ocasiones análogas». El adorno se improvisó a base de alfombras y cortinajes, así como con la actuación de la banda de Música de la Infantería de Marina. (6)

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De izda. a dcha.: Juan José Arbolí, Jaume Català, Vicente Calvo, José María Rancés y Marcial Gómez Criado. Todos ellos pasaron por el molino, en este orden, entre 1854 y 1918.

Visitas reales

Este molino también fue, desde antiguo un lugar conocido por la Corona. Por ejemplo, el Ayuntamiento de Cádiz se despidió allí de Fernando VII y su hermano, Carlos de Borbón, una vez desposados con las infantas María Isabel y María Francisca de Braganza respectivamente sobre el navío portugués San Sebastián «en virtud de los poderes y condición Regia con que para el efecto estaba condecorado el Excmo. Sr. Conde de Miranda». Partieron de Cádiz el 11 de septiembre de 1816 tras varios días de celebración en la capital para pasar por San Fernando, El Puerto de Santa María y Jerez de la Frontera. Un manifiesto publicado entonces por el gobierno municipal especifica que «Hallándose el Ayuntamiento pleno de esta ciudad formado a las nueve de la mañana de este día para despedir a S. M y A. en su viaje a la Corte, sobre el puente del Río Arillo […], tuvo el alto honor de que reconocido por S. M. mandase parar el coche, y acudiendo toda la Corporación a la portezuela disfrutó la satisfacción de oír de su Real boca semejantes expresiones: ‘Voy muy reconocido a los obsequios que he debido a todo el Pueblo, y le pido que continúe queriéndome […]». (7)

La Casa Real visitó de nuevo el enclave varias décadas más tarde. Concretamente el 26 de noviembre de 1848, aunque esta vez los monarcas no se limitaron a un acto de protocolo en las inmediaciones del molino. La Reina Isabel II y su esposo Francisco de Borbón, Duque de Cádiz, estuvieron allí pescando en un estero preparado para la ocasión y tomando un refresco tras un «decoroso recibimiento» por parte del entonces dueño, Félix García de Lizarra, pese a que éste había sido informado con poca antelación de la llegada de SS. MM. Agrega la nota que «gratificaron a los mozos con dos onzas de oro» antes de regresar a Cádiz a las 17:00 horas de la tarde. (8)

Isabel II regresó en septiembre de 1862, como parte del periplo que la Familia Real estaba llevando a cabo por toda la geografía andaluza. De esta experiencia y, especialmente su paso por La Isla, dio buena cuenta el historiador Diego Moreno en un artículo publicado por Patrimonio La Isla, pero lo más interesante aquí es que «El Ayuntamiento tendrá el honor de recibir a SS. MM. y AA. en el Río Arillo que es donde empieza el término de Cádiz, y no en la estación del ferrocarril, como algunos pretenden, por no haberla en aquel punto». Los Reyes tendrían a su disposición una carretela tirada por seis caballos, un carruaje de respeto y otra carretela para los príncipes, por si estos no viniesen en el mismo que sus progenitores. Ocho más se destinarían a la servidumbre y a los ministros acompañantes además de aquellos necesarios para transportar a las autoridades municipales. Parece ser que los reyes no perdonaban al menos una jornada en la marisma, pues además de recorrer todas las poblaciones de la Bahía, se especificó que «ocuparán también un día en alguna de las salinas de la ribera donde se les preparará convenientemente un estero para pescar»(9)

Almacenes situados a la izquierda según se accede desde la carretera.

Almacenes situados a la izquierda según se accede desde la carretera.

El Rey Alfonso XIII fue recibido en Río Arillo el 5 de mayo de 1904. Al alcalde de San Fernando, Sr. Bustillo, se le había enviado la noche anterior un telegrama informándole de esta visita real, cuya llegada estaba prevista a las 14:00 horas desde Cádiz, y que se prolongó finalmente hasta las 15:45. Las crónicas hablan de una gran confluencia, edificios engalanados, suspensión de pruebas de artillería en Torregorda… «se va a repartir una abundante limosna». El Rey visitó, en este orden, el Ayuntamiento, el Observatorio, la Población de San Carlos y el Arsenal de la Carraca antes de volver a Cádiz por mar. (10)

Poco antes de concluir su reinado, Alfonso XIII volvió a Cádiz en varias ocasiones. En 1927 lo hizo para inaugurar el Congreso de las Ciencias. Llegó desde Sevilla la mañana del 1 de mayo acompañado por la Reina Victoria Eugenia, los príncipes de Gales y Jorge de Inglaterra, el general Primo de Rivera y los ministros de Marina e Instrucción Pública. Fueron recibidos en Río Arillo por todas las autoridades, comisiones oficiales y un gran número de particulares que los escoltaron hasta la capital en una «interminable caravana de automóviles» (11). El 19 de abril de 1928 visitó de nuevo la capital gaditana tras pasar por Mérida —donde tuvo un pequeño accidente al desviarse de la carretera para almorzar en una zona pantanosa del término de San Pedro— y Sevilla. Llegó a Cádiz pasando previamente por Jerez, El Puerto de Santa María y San Fernando, desde donde el alcalde isleño, Sánchez Ferragut, le acompañó a Río Arillo. Allí, a las 18:45 horas, le dio la bienvenida el alcalde interino José León de Carranza, «exponiéndole someramente las aspiraciones locales» en sustitución de su padre, el Marqués de Villa Pesadilla, quien se encontraba enfermo. Ambos se dirigieron entonces al muelle de la Reina Victoria, donde tras los saludos y actos de protocolo, embarcó el Rey en el buque-escuela Juan Sebastián Elcano con dirección a Málaga. (12)

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De izda. a dcha.: Fernando VII, Isabel II y Alfonso XIII pisaron Río Arillo en 1816, 1848 y 1904 respectivamente. Todos ellos repitieron.

Otras personalidades

También militares, como José Manso y Solá, más conocido como General Manso, militar al servicio de Fernando VII e Isabel II, y Conde de Llobregat, conoció de primera mano el molino durante los años que fue gobernador de Cádiz (1829-1833). Es, al menos, lo que se desprende de un artículo publicado en La Crónica Meridional del 31 de diciembre de 1881 que trataba de evidenciar cómo alguien con orígenes humildes podía llegar a gozar de una alta posición social, y que en el caso del General Manso no solo no eran motivo de vergüenza sino que lo eran de orgullo:

«Regresaba un día de la ciudad de San Fernando a Cádiz, donde se hallaba de comandante general, y al llegar al molino del Río Arillo, hizo parar el carruaje que lo conducía. El encargado del molino, al saber que lo visitaba la autoridad de la provincia, lo recibió respetuosamente, y al tratar de explicarle el mecanismo y modo de funcionar del molino, porque observó que el Conde fijaba mucho su atención en todos los detalles, le dijo este último: “no se moleste Vd., he servido en un molino y entiendo todo esto”. La conversación tomó entonces su verdadero carácter, porque hablaban dos inteligentes.

Una noche asistía en el Teatro Principal de Cádiz a un baile de máscaras. Por muy culta que sea una población, nunca falta quien desdiga el carácter general de sus convecinos, cometiendo alguna imprudencia o incurriendo en descortesía. Una máscara se acercó al general y le dijo: “Adiós, molinero”. “Máscara —le contestó aquel—, te han engañado, no he sido molinero, solo he ocupado el puesto de mozo en un molino. Otra vez para dar bromas procúrate noticias más exactas”» (13).

Uno de los arcos de medio punto que conforman la estructura, apuntalada como se observa.

Uno de los arcos de medio punto que conforman la estructura, apuntalada como se observa.

El 17 de octubre de 1926 pasó por allí Honorio Cornejo Carvajal, Ministro de Marina, quien tras escuchar misa en la capilla de la Capitanía General, aguardó la llegada del alcalde de Cádiz para que lo acompañase a la capital. «Junto al histórico puente, que cruzando el brazo de agua de nuestra bahía, limita el término municipal» le esperaban los señores coroneles de Ingenieros, Manuel Díaz Escribano; de Infantería y vocal delegado del Somatén, Rafael Fernández-Llébrez. Este último entregó al Ministro una instancia suscrita por la referida entidad donde se rogaba que los restos de Isaac Peral descansaran en el Panteón de Marinos Ilustres, o bien, «dentro de su submarino, que podría ser trasladado a Madrid y colocado en el centro del estanque del Retiro».

Asimismo estaban presentes Isaac y Rafael Manzano y Francisco Hevia, por el Somatén gaditano; presidente de la Unión Patriótica, Luciano Bueno Saenz; Joaquín Láhera, entre otros.

La cita transcrita a continuación esboza claramente el ambiente:

«Se da la nota agradable de estar atracado a uno de los pantanales de la salina, colindante al puente del ferrocarril, el vapor ‘Río Arillo’ de Cádiz […], propiedad de don Miguel Martínez de Pinillos, quien también lo es de aquellos saleros. Fondeado en el caño se encuentra un pailebot, nombrado ‘Puente del Puerto’, que como el anterior buque han de cargar sal. El patrón del vaporcito tenía empavesado el buque, y el pailebot lucía en envergadura las banderas que forman el telégrafo internacional de señales. Había fuerzas de la guardia civil de Caballería, e Infantería, lo mismo en dicho paraje que en todo el trayecto de la carretera. En el molino de Río Arillo, encontrábase el cabo de la guardia municipal de Cádiz Emilio Cea, con una pareja de esa fuerza» (14).

Dos años después, el 4 de mayo de 1928, una comisión del Ayuntamiento presidida por su alcalde, Ramón de Carranza, Diputación y Somatenes, recibieron a Miguel Primo de Rivera, Jefe del Estado, en este lugar. Allí. un «inmenso gentío» presenció como la caravana partía inmediatamente a Cádiz mientras su alcalde le explicaba las localizaciones donde se estaban proyectando la Zona Franca y el ensanche de la ciudad. Fue durante esta visita, después de pasar por Jerez y antes de la recepción en Río Arillo, cuando Primo de Rivera presidió la inauguración del monumento a los caídos por la patria en las campañas de África, de Gabriel Borrás, y que antes de pasar a la plaza Font de Mora de San Fernando estuvo varios años en el Paseo General Lobo, donde tuvo lugar este acto. (15) El Jefe del Estado visitó el sur en muchas ocasiones más, como en octubre de este mismo año para visitar Sevilla, Cádiz y, partiendo desde aquí, las Islas Canarias. En aquella ocasión fue recibido en Río Arillo a la 01:00 de la madrugada del día 15 (16). O en octubre del 1929, llegando el día 28 a las proximidades del molino en compañía de los gobernadores civil y militar y el capitán general del Departamento. Allí le esperaban, como era habitual, el alcalde y el presidente de la Unión Patriótica, José María Pemán, tras haber visitado en La Isla los edificios de Capitanía, Escuela Naval y Panteón de Marinos Ilustres. (17)

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De izda. a dcha.: los generales Manso, Cornejo Carvajal y Primo de Rivera conocieron el molino en los años 1829-1833 el primero, 1926 el segundo y 1928 el último.

Son estos los pasos por Río Arillo que gozaron de mayor repercusión en la prensa, lo cual no quiere decir que no existiesen muchos más. Sirva el presente texto como otro aspecto curioso a destacar de lo que un día fue espacio clave y hoy languidece debido a la desidia de las administraciones.

La familia Martínez de Pinillos eran la propietaria de Río Arillo a principios del siglo XX.

La familia Martínez de Pinillos eran la propietaria de Río Arillo a principios del siglo XX.

Notas

(1) MOLINA FONT, J.: Molinos de Marea de la Bahía de Cádiz (siglos XVI-XIX). Cádiz, Junta Rectora del Parque Natural Bahía de Cádiz (Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía) e Instituto de Medio Ambiente (Mancomunidad de Municipios de la Bahía de Cádiz), 2001.

(2) “Dice un periódico de Cádiz…”, en: El Católico. Periódico religioso y monárquico, 08 de abril de 1854, p. 2.

(3) “Crónica General”, en: El Pabellón Nacional. Diario de la mañana, 29 de abril de 1879, p. 2; “Noticias Religiosas”, en: El Siglo Futuro. Diario católico, 29 de abril de 1879, p. 3.

(4) “Llegada del Excmo. Sr. Obispo”, en: La Palma de Cádiz. Diario político, mercantil, literario, industrial, científico, comercial y de anuncios, 29 de octubre de 1884, p. 1; “El ilustrísimo señor Obispo de Cádiz” en: La Unión, 30 de octubre de 1884, p. 2.

(5) RUIZ MATEOS: “El Obispo de Cádiz”, en: Heraldo de Madrid, 19 de abril de 1899, p. 4; “El Obispo de Cádiz”, en: El Día, 20 de abril de 1899, p. 2; QUERO: “El Obispo de Cádiz”, en: El Imparcial. Diario liberal, 20 de abril de 1899, p. 3; ZALDÚA: “El nuevo Obispo de Cádiz”, en: El Liberal, 20 de abril de 1899, p. 3; “El Obispo de Cádiz”, en: Heraldo de Zamora. Diario liberal independiente, 20 de abril de 1899, p. 2.

(6) “El nuevo Obispo de Cádiz”, en: La Época. Últimos telegramas y noticias de la tarde, 26 de octubre de 1918, p. 4; “Nuestro Prelado”, en: La Información. Para los obreros de la Compañía Trasatlántica, 04 de noviembre de 1918, p. 1; “La entrada en Cádiz de un Obispo propio”, en: El Correo de Cádiz. Edición de la mañana, 04 de noviembre de 1918, p. 1; “La llegada a Cádiz de nuestro Prelado”, en: El Correo de Cádiz. Edición de la noche, 06 de noviembre de 1918, p. 2; “Preparativos para la llegada del Ilustrísimo Señor Obispo”, en: El Correo de Cádiz. Edición de la noche, 07 de noviembre de 1918, p. 1; “La entrada en su Diócesis de nuestro Prelado”, en: El Correo de Cádiz. Edición de la mañana, 08 de noviembre de 1918, p. 1; “Don Marcial en San Fernando”, en: El Defensor de Córdoba. Diario católico de noticias, 09 de noviembre de 1918, p. 3; “El Obispo de Cádiz. Regreso a la capital”, en: El Día. Diario de la noche, 10 de noviembre de 1918, p. 7; “El Obispo de Cádiz”, en: El Defensor de Córdoba. Diario católico de noticias, 11 de noviembre de 1918, p. 2; “El Obispo de Cádiz, en La Nación, 11 de noviembre de 1918, p. 7; “El honor del nuevo Obispo”, en El Debate, 11 de noviembre de 1918, p. 4; ENRÍQUEZ BARRIOS, M.: “Don Marcial en Cádiz. Mis impresiones”, en: El Defensor de Córdoba. Diario católico de noticias, 12 de noviembre de 1918, p. 2; GAITÁN: “El nuevo Obispo de Cádiz. Su paso por Jerez. Llegada a San Fernando”, en: Diario de Córdoba. Periódico independiente decano de la prensa cordobesa, 12 de noviembre de 1918, p. 1; “Llegada del nuevo Obispo. Hermosa acogida”, en La Información. Para los obreros de la Compañía Trasatlántica, 12 de noviembre de 1918, p. 1;

(7) “Al amanecer de este día se revisaron los buques…”, en: Suplemento al Diario Mercantil, 13 de septiembre de 1816, pp. 1-4; “S. M y A. salieron a las cinco y media…”, en: Gaceta de Caracas, 13 de noviembre de 1816, pp. 6-8.

(8) “Correo de hoy”, en: El Popular. Periódico de la tarde, 01 de diciembre de 1848, p. 4; “Interior”, en: La España, 02 de diciembre de 1848, p. 1; “Escriben de Cádiz…”, en: Diario Constitucional de Palma de Mallorca, 14 de diciembre de 1848, p. 3.

(9) “Interior”, en: La España, 31 de agosto de 1862, p. 1.

(10) JIMÉNEZ: “El viaje del Rey”, en: El Imparcial. Diario liberal, 06 de mayo de 1904, pp. 1-2.

(11) “Del viaje regio. En Cádiz, Don Alfonso ha inaugurado solemnemente el Congreso de Ciencias”, en: La Correspondencia Militar, 02 de mayo de 1927, p. 1; “Los Reyes y los Príncipes ingleses en Andalucía. Los Reyes en Cádiz”, en: La Época. Telegramas y noticias de la tarde, 02 de mayo de 1927, p. 1; “Inauguración del Congreso de Ciencias en Cádiz y botadura del Magallanes. Salida de los Reyes y el Gobierno para Cádiz”, en: El Siglo Futuro. Diario católico, 02 de mayo de 1927, p. 2; “El Congreso de Ciencias. Su Majestad el Rey preside la sesión inaugural”, en: El Imparcial. Diario liberal, 03 de mayo de 1927, p. 3.

(12) “El viaje de S. M. el Rey a Sevilla. El Rey visitará hoy Cádiz”, en: La Correspondencia Militar, 18 de abril de 1928, p. 1; “El viaje regio. Anoche embarcó el Soberano en Cádiz”, en: El Imparcial. Diario liberal, 19 de abril de 1928, p. 8; “El viaje de S. M. el Rey. Llegada a Cádiz”, en: La Época. Últimos telegramas y noticias de la tarde, 19 de abril de 1928, p. 2; “El viaje de Su Majestad a Cádiz. Llegada a Río Arillo”, en: La Nación, 19 de abril de 1928, p. 6.

(13) “El General Manso”, en: La Crónica Meridional. Diario liberal independiente y de intereses generales, 31 de diciembre de 1881, pp. 1-2.

(14) “El Ministro de Marina es objeto de un sincero homenaje de carácter personal. En Río Arillo”, en: El Noticiero Gaditano, 18 de octubre de 1926, p. 1; MENCHETA: “El Ministro de Marina en Cádiz”, en: La Correspondencia Militar, 28 de abril de 1926, p. 6.

(15) “De la estancia del Rey y de Estella en Sevilla. El viaje del presidente a Cádiz”, en El Siglo Futuro. Diario católico, 30 de abril de 1928, p. 3; “El viaje del Presidente. Homenajes al general Primo de Rivera en Jerez, San Fernando y Cádiz”, en: La Nación. Diario de la noche, 03 de mayo de 1928, p. 8; “Los viajes del Presidente”, en: El Día de Palencia. Periódico de información general, 04 de mayo de 1928, p. 2; “El viaje del Presidente”, en: El Imparcial. Diario liberal, 04 de mayo de 1928, p. 12.

(16) “El viaje del Presidente del Consejo. Después de una breve estancia en Andalucía, el general Primo de Rivera embarca en Cádiz con rumbo a Canarias”, en: La Nación, 15 de octubre de 1928, p. 5;

(17) “Los viajes del Presidente del Consejo. El general Primo de Rivera ha sido objeto de cariñosos homenajes en San Fernando, Cádiz, Puerto Real y Jerez de la Frontera. El pueblo de Cádiz recibió al Presidente del Consejo con extraordinario entusiasmo”, en: La Nación, 28 de octubre de 1929, p. 10.

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