La Bola de Señales Horarias del Observatorio

16 abril, 2021

Francisco José González González

Dr. en Historia y Bibliotecario del Real Observatorio de la Armada

Hace ya más de 140 años de la puesta en marcha de la difusión de la hora del Observatorio mediante una bola de señales horarias. Este sistema de difusión de la hora fue ideado en las primeras décadas del siglo XIX para que los buques pudiesen poner en hora sus cronómetros marinos sin necesidad de desembarcarlos y acudir con ellos a un observatorio astronómico donde sincronizarlos con los péndulos usados en las observaciones.

La primera de estas bolas de señales horarias, diseñada por Robert Wauchope, fue instalada en Portsmouth (Reino Unido) en 1829. Cuatro años después, en 1833, el Real Observatorio de Greenwich inauguró su servicio de señales horarias mediante la instalación de la llamada «Greenwich Time Ball», una gran bola de señales que con su caída diaria permitía la puesta en hora de los cronómetros marinos de los buques amarrados en los muelles del Támesis. A partir de entonces este tipo de mecanismos comenzó a generalizarse en las costas europeas y norteamericanas.

La bola de señales horarias del Observatorio de San Fernando fue inaugurada en 1878. Su adquisición había sido ordenada dos años antes, por una Real Orden fechada el 28 de septiembre de 1876 que dispuso la adquisición de una «bola de tiempo» (time ball) que sirviera para difundir diariamente la hora determinada mediante observaciones astronómicas a los buques surtos en la bahía de Cádiz y en los caños de La Carraca. El aparato, que costó 235 libras y 4 cheli­nes, fue construido en Londres y llegó al Observatorio de San Fernando a fines de 1877, siendo Cecilio Pujazón el director del Observatorio.

Tras su instalación en la azotea del edificio principal, a partir del primero de mayo de 1878 se repetiría cada día el siguiente procedimiento: la bola era izada en el mástil a las 12.50 horas, permaneciendo en esta posición hasta ser liberada por un mecanismo electromagnético a las 01 horas 00 minutos 00 segundos de tiempo medio astronómico de San Fernando (13.00). En caso de algún fallo o irregularidad, el proceso se volvía a repetir diez minutos después, y si la niebla o la lluvia impedían la visibi­lidad la señal era repetida una hora más tarde, a las 02.00 p.m. (14.00). Gracias a este sistema, desde los barcos y dependencias de la Armada que podían observar directamente la bola instalada en el Observatorio pudieron poner en hora sus equipos horarios durante las últimas décadas del siglo XIX y las primeras del siglo XX.

La bola de señales horarias, que como hemos visto fue diseñada para que barcos y dependencias navales pudieran poner en hora sus relojes, terminó convirtiéndose en una popular herramienta para conocer la hora en el entorno del Observatorio, especialmente en la ciudad de San Fernando. Durante décadas, cuando el resto de los ciudadanos de este país organizaban su vida diaria con el Sol y las campanas de las iglesias como únicas referencias horarias, los isleños tuvieron a su alcance la posibilidad de conocer una hora exacta determinada por métodos científicos, al menos una vez al día. Eso explica la existencia de letrillas populares como la recuperada hace unos años por el cantaor isleño Jesús Castilla, que decía: Ya bajo la bola/ ya llegó la hora/ que la capataza/ eche el arroz en la olla, o poemas como el titulado «El pot-pourri de la bola», escrito por el almirante Alberto Orte Lledó, director del Observatorio entre 1978 y 1984, del que podemos extraer estos versos: Por si me venías a ver / a la bola yo miraba / ¡Y la bola sin caer!.

Este curioso método de difusión horaria fue cayendo en desuso con el avance de la radiotelegrafía, que permitió a los buques poner en hora sus equipos horarios sin necesidad de tener a la vista aparatos como las bolas de señales. Como consecuencia de ello, coincidiendo con las obras de reforma de la cúpula del Observatorio, en 1959 se procedió a desmontar de la azotea del edificio principal el sistema de señales horarias que había sido adquirido en el siglo XIX por Cecilio Pujazón.

Con motivo del bicentenario del traslado del Observatorio desde Cádiz a la Isla de León, en 1998 fue montado un sistema similar en la misma ubicación de la antigua bola de señales. Desde entonces, esta nueva bola de señales horarias funciona de manera totalmente automatizada y es controlada desde la Sección de Hora del Observatorio, intentando replicar al aparato que durante casi un siglo se encargó de la difusión visual de la hora en el entorno de la bahía de Cádiz.

Planos de la instalación de la bola de señales horarias (1878).

Planos de la instalación de la Bola de Señales Horarias (1878).

La bola de señales horarias a finales del siglo XIX.

La Bola de Señales Horarias a finales del siglo XIX.

La bola de señales horarias a mediados del siglo XX.

La Bola de Señales Horarias a mediados del siglo XX.

La actual bola de señales horarias del Real Observatorio de la Armada.

La actual Bola de Señales Horarias del Real Observatorio de la Armada.

La actual Bola de Señales Horarias del Real Observatorio de la Armada.

La actual Bola de Señales Horarias del Real Observatorio de la Armada.

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