Francisco de Miranda, 200 años después

14 julio, 2016

por Enrique Galea Outón

Tal día como hoy se cumplen 200 años desde la muerte de Francisco de Miranda. Ese hombre del que poco se conoce en San Fernando y que algunos recordamos acomodado en la cama del cuadro de Arturo Michelena, ‘Miranda en La Carraca’.

El americano ‘más universal’ es considerado por unos como un traidor, por otros como un héroe. Pero nadie puede negar la idea que representa hoy esta figura histórica como precursora de la emancipación hispanoamericana.

Sería difícil relatar toda su vida, pues pasó la mayor parte luchando de revolución en revolución. Fue político, militar y humanista, entre otras cosas, siempre fiel a su pensamiento liberal. Nacido en Caracas -aunque de padres Canarios- se trasladó posteriormente a Madrid para iniciar su carrera militar. Llegó a servir al Rey de España e incluso participó en la Guerra de Independencia de Estados Unidos, concretamente en la destacada Batalla de Pensacola (1781).

Miranda es un personaje que cuenta con gran cantidad tanto de partidarios como de detractores en tanto que quebrantó su lealtad al Rey de España, pasando de ser un soldado a convertirse libertador revolucionario. Un hecho en el que influyeron multitud de factores: desde el liberalismo hasta la conciencia ilustrada pasando por los impresos científicos. Todo lo que en definitiva provocó que en 1783 cambiase de bando para escapar de una Inquisición española que lo perseguía por ‘tenencia de libros prohibidos’, debiéndose refugiar, primero en Estados Unidos y poco después en Inglaterra.

En 1792 participó en la Revolución Francesa, luchando en importantes batallas como la de Valmy. Cuando Robespierre llegó al poder fue acusado de ser agente de Moscú y acabó a prisión. Al recuperar su libertad se instaló nuevamente en Londres para coordinar su principal deseo: el inicio de la independencia de Hispanoamérica, la lucha por la emancipación de lo que ideó como la ‘Gran Colombia’. Tales pretensiones le llevarían a desembarcar en Coro en 1806, pero encontró la ciudad abandonada. Huérfano del apoyo de sus compatriotas, Miranda retornó a Inglaterra.

Regresó en 1810 a Caracas invitado por Simón Bolívar. Fue nombrado Jefe del Ejército patriota y dirigió algunas exitosas campañas -aunque los realistas protagonizarían una especialmente sanguinaria sobre Puerto Cabello y Valencia que obligó a Miranda a capitular el 25 de julio de 1812-. Simón Bolívar acabó acusándole de traición, arrestándole y entregándole al español Monteverde, quien lo envió prisionero a Puerto Rico y, poco después, a La Carraca en España.

Murió casi tres años más tarde, un 14 de julio de 1816, tras un accidente cerebrovascular -un ictus-. Pasó a la posteridad, eso sí, como el más ilustre personaje que ha permanecido preso entre los muros del Penal de las Cuatro Torres, lo que supone un motivo más que suficiente para poner en valor este edificio que aun conserva una placa en su recuerdo justo donde se cree estuvo confinado.

Esta figura, a caballo entre dos épocas, participante de hechos tan relevantes que suponen la división de las eras moderna y contemporánea goza, por tanto, de una importancia histórica a la vez que un atractivo de primera categoría. Totalmente infravalorado, sin embargo, no se potencia como el reclamo que especialmente enfocado al turismo hispano podría revitalizar el sector en San Fernando. La Isla donde el General pasó sus últimos días.

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