«Ningún político se quedó con el pozo del Patio Cambiazo»

6 julio, 2016

por Alejandro Díaz Pinto

Tras un recorrido a través de archivos, hemerotecas y testimonios orales que se ha prolongado durante más de 14 años, el investigador se atreve a confirmar que “este elemento ya no existe”. Plantea, junto a la publicación de sus investigaciones, realizar una réplica idéntica del original.

Su meta no se reduce al pozo pese a haber sido quizá el elemento más destacado de este emblemático espacio durante más de dos siglos, sino a compartir con los isleños la historia íntegra del Patio Cambiazo. Sus características, sus promotores y sus últimos propietarios. Los vecinos humildes que habitaban los pequeños espacios en los que se compartimentó este palacete ya en el siglo XIX y de los que Paco Busto, cual hormiga, ha recabado datos como nombres propios, vínculos familiares y todo lo relacionado con sus ‘quehaceres’ más cotidianos. De ahí que el libro que prevé presentar el 1 de diciembre, fruto de estas investigaciones, lleve por subtítulo La Colmena Cañaílla. Un homenaje a la cantidad de vidas que se desarrollaron paralelamente allí durante los siglos XVIII, XIX y gran parte del XX.

Su emblema no obstante es el pozo. Un término coloquialmente aceptado aunque en realidad se trata de un aljibe conectado a dos brocales entre los que destacaba uno de artístico herraje que existió en el centro de la zona de esparcimiento. Su desaparición ha dado pie a todo tipo de leyendas urbanas que abarcan desde posibles sustracciones ilegales hasta el tráfico de antigüedades e incluso -la teoría que más gusta a los isleños-, su presunta conservación en el chalet que algún ex-político de San Fernando tiene en La Barrosa o alguna otra zona de recreo estival.

Nada más lejos de la realidad. Tras acudir personalmente a cada lugar indicado o entrevistarse con posibles propietarios, fue la documentación gráfica conservada por antiguos vecinos de este inmueble -patio comunal desde el siglo XVIII- lo que le puso tras la pista de lo que realmente ocurrió. En efecto, en una de las imágenes a las que este medio ha tenido acceso “podemos observar como a fines de los años 70, el brocal carecía ya del artístico herraje que aparece en las fotografías de Quijano”. Pero retrotrayéndose más en el tiempo resulta que en muchas de estas fotografías se denota la falta cada vez más acuciada de las florituras forjadas que lo decoraban, por tanto, “es lógico pensar que debido al deterioro progresivo, acabara desapareciendo por completo”.

El brocal -exento de su herraje- continuó allí durante algunos años más sin aquello que lo hizo verdaderamente singular. “Todos los brocales de esta época son muy similares”, explica Paco Busto al respecto. De cualquier forma, los intereses cruzados entre el último propietario del Patio, Fernández-Tagles, el Ayuntamiento y el empuje inmobiliario del momento hizo que prácticamente todo desapareciera salvo la fachada principal, las laterales y el patio interior. Y eso pese a haberse logrado su declaración como ‘Monumento Histórico-Artístico Nacional’ en 1977.

Paco Busto ha podido contactar con uno de los operarios que intervinieron en la obra. Los mismos que al hacer palanca provocaron, inintencionadamente y ante lo avanzado de su deterioro, que el pozo se acabase ‘rajando’ por completo. “Este señor no quiere dar su nombre, pero lo tengo por alguien serio y asegura que algunos fragmentos se conservaron, durante un tiempo, en almacenes pertenecientes al constructor”, explica.

El patio, cuando aún lucía el pozo en su centro.

El patio, cuando aún lucía el pozo en su centro.

La recuperación

El autor de esta investigación no se conforma con la presentación del libro, tiene también en mente una serie de actuaciones complementarias aun pendientes de cerrarse. Una de ellas es, precisamente, la realización de una copia idéntica de este pozo con herraje incluido para su posterior colocación en el Patio, junto a una placa para constatar que en efecto se trata de una réplica y no de la pieza original.

Ya ha hablado con herreros, anticuarios y posibles donantes que contribuían a la materialización de este proyecto no sin antes contar con el visto bueno de la Delegación Territorial de Educación, Cultura y Deporte de la Junta de Andalucía, la Consejería de Cultura y el Ayuntamiento de San Fernando en lo relativo al Plan Especial de Protección e Intervención del Casco Histórico. Paco Busto tiene todas sus expectativas puestas en ello.

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