Historia de un antiguo azulejo pastoreño

24 octubre, 2016

por Alejandro Díaz Pinto

El primitivo nº 25 de la calle General Pujales lo ocupan ahora varios unifamiliares. Pero hasta 2003 existió allí una casa que muchos conocían como ‘La Pastora’ o ‘La Pastora del Parque’.

Tal denominación popular se debía a la existencia sobre su fachada de un retablo cerámico que representaba a la Pastora de San Fernando. Este azulejo cuenta además con la singularidad de ser el más antiguo entre los dedicados a esta imagen en la ciudad. Y eso que a día de hoy superan el centenar.

La demolición de la finca a principios de siglo y algunas imprecisiones publicadas respecto a la numeración de la calle provocaron que se perdiera su pista hasta que una descendiente de la familia, M. C. Vázquez, ha concedido a Patrimonio La Isla una entrevista sobre este retablo cerámico realizado en Triana a principios de los sesenta. Una historia de devoción, anécdotas familiares y supervivencia.

Pero… ¿Cómo llega esta obra de artesanía a la otra punta de la ciudad?

Sus orígenes se remontan a la figura de Concepción Pelegero Lores, antigua vecina de La Pastora y residente, desde su niñez, en un edificio ubicado entre los de la Cruz Roja y la Capitanía General, es decir, justo en el solar que sus funcionarios emplean como aparcamiento. Este aparcamiento fue, de hecho, lo que justificó el ‘Interés Nacional’ esgrimido para la expropiación de la finca a sus entonces propietarios, entre los que se encontraban la propia Concepción junto con su hija y su yerno, Antonio, recién casados.

Parte de la vivienda de Concepción Pelegero junto a Capitanía, antes de su derribo. Archivo Ángel López.

Vivienda de C. Pelegero a la derecha de Capitanía, antes de su derribo. Archivo Ángel López.

No queriendo dejarla sola en una casa distinta a la que se crió, el joven matrimonio la llevó con ellos a una nueva urbanización que comenzaba a levantarse sobre terrenos hortelanos y donde, por cierto, la abundancia de acuíferos -muy útiles en el regadío- complicaron sobremanera su ejecución. Tanto echaba de menos doña Concepción a sus vecinos, a su iglesia, en resumidas cuentas, su vida de antaño que “apoyando la mano en un bastón y agarrándonos con la otra teníamos que acompañarla hasta La Pastora cada domingo… y eso cuando no se atrevía a hacerlo sola”, recuerda su nieta, que nació un año después de la mudanza, en el 63. “Desde entonces recuerdo aquel azulejo colocado sobre la pared”, explica, por lo que “deduzco que se realizó entre ese año y el inmediatamente anterior”.

Presenta, en la esquina inferior derecha, el nombre de ‘Santa Ana’, conocidísima casa de ceramistas de Triana (Sevilla) a la que “mi padre seguramente encargó la pieza para reconfortar ese apego que la abuela tenía a La Pastora”. Un hombre que hasta ingresar con 19 años en el Real Observatorio de la Armada había residido en Sevilla, por lo que sabía moverse por la capital hispalense y no dudo en recurrir a los mejores artesanos para alicatar el porche de la nueva vivienda.

Pero los años pasan, y “nunca valoras del todo lo que ves día a día en casa”. Por eso, al morir Antonio en 2003 y comenzar las gestiones para la venta de la propiedad “nos preocupamos de retirar el azulejo por el cariño que le teníamos. “No es que yo sea muy cofrade -aclara la entrevistada-, pero me negaba a perder aquel recuerdo familiar”. Fueron unos meses de incertidumbre. Parece ser que la promotora inmobiliaria contemplaba el azulejo como parte de la transacción, pero ninguna mención expresa en los papeles y el afán por conservar la preciada reliquia de la abuela permitieron que hoy continúe a buen recaudo en el jardín de su nieta.

Recuerda como su marido, viéndola preocupada, acudió al mismo barrio de Triana para encargarle, “por si acaso”, un nuevo retablo. En este caso de la Virgen del Rocío. También ocupa un lugar preferente dentro de la vivienda, pero sin duda es el antiguo, el pastoreño, el basado en una fotografía de Quijano previa a las intervenciones del escultor Alfonso Berraquero, el que ocupa un lugar de honor entre flores y recuerdos familiares.

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